Pétalo carmesÃ, flor blanca
Pétalo carmesÃ, flor blanca —¿Es esto lo que imaginabas? —preguntó una noche, cuando él llegó tarde y agotado. William la miró, sus ojos llenos de algo más que cansancio. HabÃa miedo, pero también algo que parecÃa una súplica. —No sé qué imaginaba. Solo sé que sin ti... no sé quién soy.
Las palabras de William deberÃan haberla llenado de satisfacción, pero en lugar de eso, dejaron a Sugar con un vacÃo que no esperaba. HabÃa conseguido lo que querÃa: control, influencia, un escape de la pobreza. Pero algo dentro de ella le decÃa que estaba construyendo su vida sobre cimientos de arena.
Los criados, mientras tanto, se movÃan por la casa con la certeza de que algo iba terriblemente mal. Las discusiones entre Agnes y William se hacÃan más frecuentes, y la presencia de Sugar era un secreto a voces. Todo el mundo sabÃa, pero nadie se atrevÃa a nombrarlo.
El clÃmax llegó una noche, cuando Agnes decidió abandonar su reclusión y enfrentarse directamente a Sugar. La encontró en el jardÃn, bajo la tenue luz de la luna, como si fuera un espectro que habÃa salido de las sombras para reclamar lo que no le pertenecÃa.
—¿Qué haces aqu� —preguntó Agnes, su voz temblando pero firme. Sugar no se inmutó. —Lo mismo que tú: sobrevivir.