Pétalo carmesí, flor blanca
Pétalo carmesí, flor blanca La confrontación fue breve, pero devastadora. Agnes, incapaz de soportar la presencia de Sugar en su mundo, colapsó en lágrimas antes de regresar a la casa. Sugar, por su parte, permaneció en el jardín, mirando las flores que se marchitaban bajo la lluvia que comenzaba a caer.
Al día siguiente, todo cambió. Agnes desapareció sin aviso, dejando tras de sí una nota que no explicaba su partida, pero que insinuaba un final trágico. William, consumido por la culpa, se encerró en sí mismo, dejando a Sugar enfrentarse al vacío que ella misma había ayudado a crear.
—¿Qué hemos hecho? —preguntó él, con la voz rota, en su última visita al apartamento de Sugar. —Lo que teníamos que hacer —respondió ella, aunque en el fondo sabía que era una mentira.
—Cuando la tormenta finalmente se disipó, solo quedaron ruinas. Las flores que habían intentado florecer bajo las mentiras y los secretos ahora yacían marchitas, y los ecos de lo que fue resonaban en el vacío.