Historia de un pepe
Historia de un pepe —Naturalmente —contestó el abogado—. Con pretexto de buscar la partida de bautismo de otra persona, pude registrar los libros de las parroquias y di al fin con la de José Gabriel, hijo legÃtimo de don Fernando Fernández de Córdoba y de doña MarÃa de Alvarado y Guzmán. Pero, esto ¿qué importa? Legalmente, si se quiere, ese joven es hijo de Fernández y de su esposa; pero repito que hay motivos fundados para creer que no es más que un expósito, un pepe, recogido, criado y adoptado por caridad y cuyo verdadero origen es probablemente oscuro y vergonzoso. ¿No ve usted que don Fernando se va a España y no le lleva consigo, ni envÃa por él, como se dijo al principio?
—Pero lo deja recomendado —replicó Rosales—, a la casa de Agüero y Urdaneche, le suministra cuanto necesita, le envÃa regalos dignos de un prÃncipe.
Don Diego contestó a la observación de su pasante con una risa sarcástica y luego dijo:
—¿Y usted tiene alguna prueba de que eso sea en realidad como se dice? ¿Será Fernández quien ha dado al llamado Gabriel letra abierta para la casa de Agüero y Urdaneche y quien ha enviado ese caballo árabe y esos pajes moros que todos vimos figurar la tarde del paseo?
—Eso no podré asegurarlo —contestó el pasante.