Historia de un pepe
Historia de un pepe Tuvo la idea de arrendar una de las casas contiguas a la de Pedrera, desde la cual pudiese establecer un espionaje del patio donde estaba encerrada la mujer misteriosa, y una vez formado este proyecto se dio a ponerlo en ejecución con su actividad acostumbrada. Había una casa desocupada, situada al lado derecho de la de don Ramón y cuyo zaguán debía quedar pared de por medio con el escritorio de éste. De las indagaciones que hizo con los vecinos resultó que las ventanas de aquella casa permanecían cerradas, tanto que se veían los vidrios cubiertos de polvo y telarañas. Era propietaria del inmueble una viuda pobre, y se extrañaba que jamás alquilara aquella casa, que por su capacidad podía proporcionarle un buen arrendamiento. El abogado se abocó con la viuda; pidió la casa, se le contestó que no se alquilaba; ofreció un arrendamiento doble del que correspondía, y no pudo obtener resolución favorable. Don Diego se retiró con la convicción de que la casa contigua a la de Pedrera participaba de los misterios de ésta; pero no pudo llevar más adelante sus deducciones. Persuadido, sin embargo, de que la viuda no le había dicho la verdad, se propuso averiguar quién fuese el oculto inquilino de aquella casa. Veremos los medios que puso en práctica al efecto y cuál fue el resultado de su investigación.