Historia de un pepe
Historia de un pepe 
Revelación.
Descubrimiento
Por fortuna para el licenciado don Diego de Arochena, no hubo persona alguna que lo viera aquella madrugada vendado de los ojos, atado de las manos y disfrazado de mendigo en la puerta de su propia casa. Su amigo íntimo y discípulo don Jerónimo Rosales, inquieto al ver que amanecía y no regresaba don Diego de su expedición nocturna, tomó la capa y el sombrero y dispuso ir a buscarlo. No bien hubo abierto la puerta, encontró al licenciado tendido en la grada, echando mil maldiciones y jurando vengarse, aunque sin decir de qué ni de quién. El pasante desató la ligadura, quitó la venda de los ojos de su maestro y guardó cuidadosamente el ceñidor y el pañuelo, como cuerpo del delito.
