Historia de un pepe
Historia de un pepe —Con una policÃa medianamente organizada, decÃa, en menos de seis meses podrÃa darse con el misterioso Pie de lana; descubrir el papel que hacen en esa asociación de bandidos el caballero Montejo y el escribano Pedrera, pues estoy casi seguro de que ambos tienen mucho que ver con ella, y rastrear el origen del llamado Gabriel Fernández; pues, o estoy muy engañado, o ese secreto debe estar ligado con el encierro de la mujer que está en la casa del escribano.
Pero, ¿qué puede hacerse con eso que se llama entre nosotros policÃa? Con dos alcaldes, asistidos por media docena de corchetes, y con un mayor de plaza a quien siguen cuatro dragones, que creen haber hecho demasiado cuando han recogido unos cuantos borrachos y algunas mujeres de mala vida, no podrá darse jamás con Pie de lana ni con su cuadrilla.
Don Diego continuó paseándose, dando muestras de impaciencia. De repente se detuvo y dijo:
—¡Si lograra yo que me eligieran alcalde! Pero es imposible. No tengo partido entre esa gente rancia que forma el Ayuntamiento y elige para aquellos cargos. Si me presentara como candidato, me rechazarÃan ignominiosamente.
Guardó silencio durante unos tres o cuatro minutos, y continuó el monólogo: