Historia de un pepe
Historia de un pepe Más que las palabras, asustó a la vieja el aire feroz de su hija, y como había visto ya que era capaz de todo, no volvió a mencionar al sujeto y se propuso decirle, si volvía, que no tenía seguro el pellejo en su casa. Pero no llegó este caso. Don Cristóbal había comprendido cuán peligroso es algunas veces jugar con fuego y se dio a buscar para sus jóvenes amigos algunas buenas mozas que tomaran las cosas menos por lo trágico que Manuelita la Tatuana.