Historia de un pepe

Historia de un pepe

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO XXXIII

La tertulia del oidor.

Quinientos pesos por un escribano

A las ocho de la mañana del siguiente día la hija del oidor estaba situada detrás de la puerta vidriera que comunicaba la sala de la casa con el escritorio donde iba a recibir sus lecciones el discípulo de Gabriel. Al oír pasos en el corredor, Paquita levantó la cortina de tafetán verde que cubría la mampara, lo suficiente tan sólo para poder examinar al que aguardaba con impaciencia. Entró, en efecto, el joven preceptor; lo examinó la malagueña muy a su satisfacción, y en seguida, retirándose de puntillas, corrió a decir a su mamá que no se había equivocado en su juicio, pues el maestro de Carlitos tenía ciertas miradas y ciertos movimientos de cabeza, un aire en fin, que a diez leguas revelaba su procedencia de bandidos; y que si él mismo no era uno de ellos, le faltaría muy poco.

—No hay duda —le contestó doña Clara (tal era el nombre de la señora)—, que eres gran fisonomista, pues te ha bastado un segundo para calificar a don Gabriel Bermúdez y declararlo punto menos que como los que andan con el trabuco en Sierra Morena.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker