Historia de un pepe
Historia de un pepe Pocos días después, se levantó la incomunicación en que había estado el reo. El primero que lo visitó fue el coronel comandante del Fijo, y el segundo… un joven a quien hemos perdido de vista hace algún tiempo; uno con quien el héroe de nuestra historia no se había conducido bien y que, sin embargo, perdonándole aquel agravio, lo veía siempre como a un hermano. Hervias se presentó a la puerta del calabozo donde estaba encerrado Gabriel, pálido, destrazado, sin afeitarse y profundamente abatido. Al ver a su amigo inclinó la cabeza avergonzado. Hervias le abrió los brazos; Gabriel se arrojó a ellos y ambos jóvenes estuvieron durante un rato mezclando sus lágrimas, sin pronunciar una palabra.