Historia de un pepe
Historia de un pepe El mismo día recibió Gabriel un billete que contenía estas palabras:
«Nómbreme usted defensor. —Jerónimo Rosales».
Doña Catalina de Urdaneche recibió otro igual.
Tanto Gabriel como la señora consideraron conveniente aceptar los servicios de aquel hábil letrado y cuando se les notificó que estaban en el caso de nombrar persona que los defendiese, designaron a Rosales.
Entretanto, el coronel comandante del Fijo, instruido por el teniente que había hecho la captura del escribano, de la conducta de Gabriel y su madre en aquel lance, fue a hablar con el capitán general y le hizo las más vivas recomendaciones en favor de aquel joven, que si había infringido las disposiciones del bando, se había conducido con la hidalguía de un caballero. Bustamante no fue insensible a aquella indicación; pero contestó que reflexionaría sobre el particular.