Historia de un pepe
Historia de un pepe —Dios los ayude. Esto no parará en bien. Mejor hubiera sido don Gabriel.
Tal vez aquella vieja negra tuvo en aquel momento una revelación intuitiva de los secretos del porvenir.
En el año 1821, Gabriel Bermúdez, que contaba a la sazón veintinueve años, dejó la finca al cuidado de Antonio, hermano de RosalÃa, que tenÃa ya diez y ocho años y era muy formal y entendido, y se trasladó a la ciudad con su mujer y sus tres hijos. Electrizado, como tantos otros jóvenes, con las ideas de emancipación polÃtica, fue uno de los más ardientes partidarios de la independencia, y el dÃa 15 de septiembre se veÃa a la cabeza de los grupos más entusiastas.
Verificada la separación del reino de Guatemala de su antigua metrópoli, Gabriel fue invitado a entrar de nuevo en el servicio militar, con su grado de capitán del Fijo. El ardor guerrero de aquel joven no estaba extinguido. Contra la opinión de RosalÃa, aceptó la propuesta y volvió a vestir el uniforme. PresentÃa que la vida del oficial no serÃa ya tan quieta y pacÃfica como antes y que muy pronto tendrÃa ocasión de dar riendas a su entusiasmo bélico.