La hija del Adelantado
La hija del Adelantado Nuestros lectores habrán sospechado sin duda, que esa dama no era otra que la viuda del desgraciado Capitán Francisco Cava. Era asà en efecto. Agustina se adelantó para saludar con gravedad y cortesanÃa al mayordomo y al Secretario del Gobernador, quien, como hemos dicho, no conocÃa a aquella señora y quedó visiblemente sorprendido de su hermosura.
—Veo que la fama no ha exagerado, dijo Robledo, esforzándose en mostrarse galante, cuando ha pregonado vuestra gentileza y declarado que sois la más bella de las españolas que han venido hasta ahora a las Indias.
—Don Diego, contestó Agustina con desembarazo; eso no ha podido decirse nunca con justicia, y menos aún de un mes a esta parte. ¿Quién puede hablar de hermosura donde están doña Beatriz de la Cueva, la hija del Adelantado y las señoras que las acompañan?
El Secretario era demasiado astuto para no aprovechar la oportunidad que le ofrecÃa aquella respuesta, para encaminar la conversación al terreno en que deseaba colocarla. AsÃ, respondió con aparente candor:
—En cuanto a doña Beatriz, no diré yo que no sea muy gallarda señora; pero por lo que hace a la hija del Adelantado, las opiniones son harto diferentes.