La hija del Adelantado
La hija del Adelantado Agustina estaba iniciada en una parte de ellos. Peraza conocía el espíritu mañoso y artero de aquella mujer, y no vaciló en darle conocimiento de algunos de sus proyectos, si bien cuidó de no revelarle la extensión de sus miras. Ligados íntimamente por un crimen, estaban interesados en conservar buena amistad, esperando el uno y la otra sacar partido de aquella relación, en una circunstancia dada.
Tal era el ímpetu que, rendido por una larga excursión, que él decía haber tenido por único objeto herborizar en las montañas, dormía en la sala de Agustina Córdova. Entretanto, la viuda, presa de la más violenta agitación, ocasionada por la revelación que acababa de hacerle el Secretario del Gobernador, pasó la noche delirando, revolviendo en su imaginación exaltada los proyectos más estrafalarios.