La hija del Adelantado
La hija del Adelantado En esa situación, algo complicada ya, estaban las cosas cuando Agustina Córdova pidió al doctor Peraza el relicario de Portocarrero. Informada de la impresión que había causado al enfermo la pérdida de aquella alhaja, el instinto femenino hizo concebir la sospecha de que el Agnus podría ser un presente de doña Leonor, cuando don Pedro mostraba tal afección por él. Entonces formó un proyecto atrevido, y sin dar cuenta de él a su amigo Peraza, resolvió ponerlo inmediatamente en práctica. Hizo llamar al mayordomo del Gobernador, su antiguo conocido, y le manifestó el más vivo deseo de hablar con su sobrina, Melchora Suárez, la camarera de doña Leonor. El mayordomo condujo a su sobrina a casa de la viuda, y encerrándose ambas un largo rato, combinaron, o mejor dicho, recibió Melchora instrucciones detalladas de lo que debía hacer. Concertose que la camarera pediría con instancia a su señora una audiencia para una viuda joven y desgraciada, que reclamaba el amparo, de la hija del Gobernador e iba a ponerse bajo su protección.