La hija del Adelantado
La hija del Adelantado —La joven señora correspondÃa con todas las fuerzas de su alma a aquel afecto; y si bien obstáculos independientes de la voluntad de ambos se oponÃan a la realización de sus deseos, ni el tiempo ni las dificultades habÃan alcanzado a disminuir en lo más pequeño aquella inclinación. Un dÃa, el espÃritu del mal suscitó a los dos desgraciados amantes un enemigo astuto y sin escrúpulos, en la persona de una mujer cuyo corazón estaba despedazado por los celos y por el despecho.
La viuda, a quien no podÃa ya caber la menor duda del sentido de las palabras de RodrÃguez, le dijo con la mayor irritación:
—¿Para contarme esa conseja habéis venido aquÃ, señor RodrÃguez? ¿Qué me importa a mà vuestra necia fábula de esos dos enamorados?