La hija del Adelantado

La hija del Adelantado

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Don Francisco, respondió Ronquillo, no ignoráis el odio que tengo a ese Portocarrero, hombre que ha suscitado el espíritu de las tinieblas para tormento mío. La aparente generosidad con que me salvó la vida en lo de Quezaltenango, no ha hecho más que acrecentar mi encono contra ese miserable. He meditado una venganza tan satisfactoria para mí, como humillante para mi enemigo; pretendo justar con él mañana en el torneo, y requiero vuestra ayuda.

—Justo es vuestro enojo, don Gonzalo, replicó el Tesorero, y estoy pronto a ayudaros en lo que deseareis; pero advertid que Portocarrero es hombre a quien no es fácil vencer en la lucha. Medid vuestros pasos, no sea que proporcionéis una nueva ventaja a nuestro común enemigo. El lance de la otra tarde…

—¡Vive Dios! Don Francisco, interrumpió irritado el Veedor, que no me recordéis lo del condenado Estafermo, porque soy capaz de perder el juicio. Aquello fue originado únicamente por la torpeza de mi caballo, os juro que el proyecto que he meditado, acabará, si me ayudáis, con la soberbia de ese hombre.

—Decid, pues, y contad conmigo.

—¿No están esta misma noche las armas de los combatientes depositadas en la Catedral? dijo el Veedor, bajando la voz.

—Sí, ¿y qué os importa eso?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker