Areopagitica
Areopagitica Casó Milton a los treinta y cinco años con Mary Powell, de solos diecisiete. Era la adolescente señora Milton de familia estuardista, de hogar un día pudiente, y venido a menos. Habla transcurrido poco más de un mes a partir de la boda, cuando pidió venia la esposa para volver a ver a los suyos; accedió el poeta, pero con la condición de que no se demorara la ausencia. Ya Mary Powell en la paterna casa de Forrest-Hill, en Oxfordshire, desahogaría en ambiente más congenial quien sabe cuántos mohines por unas semanas reprimidos en el hogar puritano y pedagógico; y Milton recibió por escrito la noticia de que Mary permenecería definitivamente bajo el amparo de sus antiguos lares. Con mal sufrida intensa reacción, Milton se convirtió en amparador, en algunos tratados, de la doctrina y disciplina del divorcio, lo que le granjeó la animosidad de no pocos, y especialmente del clero. La Compañía de Libreros de Londres tomó parte en una intriga contra el poeta, por considerar que a la inmoralidad de aquella doctrina, se unta el desacato a la Orden de 14 de junio de 1643, anterior a la publicación del primer tratado en pro del divorcio, aparecido sin los requisitos en dicha disposición establecidos, o sea el registro y la licencia. Presentó su denuncia a la Cámara de Comunes la Compañía de Libreros, y pasó el asunto ante comisión de esta Cámara y la de Lores. Con tal motivo, y para su defensa, pero alentado a sustentar en ella el derecho a expresión escrita de todo pensamiento (salvo al que llevara el odiado marchamo iti Papismo), compuso Milton esta Areopagítica. Con ella consiguió el ardiente luchador su inmunidad y una victoria moral, aunque no la instada derogación de la Orden.