Areopagitica
Areopagitica Deberíamos pues ir con tiento en la persecución que desatáremos contra las no perecidas labores de los hombres públicos, y en el esparcimiento de esa vida sazonada del hombre, que en libros se resguarda y almacena, pues vemos que en ello puede cometerse una especie de homicidio, a las veces un martirio, y generalizado el mal contra todo lo impreso, una verdadera matanza, en que la ejecución no se limita a la muerte de una vida elemental, antes vulnera la etérea quintaesencia, el aliento mismo de la razón: vulnera, esto es, más una inmortalidad que una vida. Pero atento a que no se me inculpe de introducir lo licencioso por oponerme a que se establezcan licencias, no niego ser el mal tan histórico, que esta su condición merezca servir para mostrarnos lo emprendido por antiguas repúblicas famosas contra este desorden, hasta el propio tiempo en que este proyecto licenciador salió a rastras de la Inquisición, fue asido por nuestros prelados y aferró a algunos de nuestros presbíteros.