El paraíso perdido
El paraíso perdido Por fangal o risco, angostura, escarpa, zona densa o rara,
Con cabeza, manos, alas, pies prosigue su camino;
Y ya nada, ya bucea, ya vadea, o repta, o vuela:
Finalmente, un universal barullo fiero
De atónitos sonidos y de voces confundidas
A través de la oscurana hueca su oído asalta
Con vehemencia estrepitosa: hacia él avanza,
Sin temer hallar allí el Poder
O Espíritu del más profundo Abismo
Que en aquel estruendo habite y preguntarle
Dónde está la costa de tinieblas más cercana
Fronteriza con la luz; justo entonces ve de Caos
El Trono y su negro pabellón anchosamente
Desplegado en la hondura devastada; junto a él
La Noche sable ocupa el Trono, la abuela de este mundo
Y del Reino la Consorte; a su lado estaban
Orco, Hades[134] y el temido nombre:
Demogorgon. Y después Rumor y Azar,
Y Tumulto y Confusión enmarañada,
Y Discordia con millar de bocas varias.
Y Satán tornándose valiente a ellos: «Oh Poderes
Y Espíritus de este Abismo extremo,