El paraíso perdido
El paraíso perdido Caos y Noche anciana, no un espía os llega,
Con propósito de descubrir o perturbar
Los secretos de este Reino: obligado vengo
A errar en este yermo penumbroso, pues mi senda
Cruza vuestro vasto Imperio hasta la luz,
Solo, sin un guía, perdido casi, busco
Qué camino lleve recto donde vuestras lóbregas fronteras
Linden con el Cielo. O si algún lugar distinto
Conquistado a vuestro feudo el Rey Etéreo
Invadió hace poco, por llegar a él
Recorro yo esta sima: dirigid mi curso.
Dirigido, no escasa recompensa
Habrá de reportaros, cuando tal región perdida,
Expulsada toda usurpación, reduzca yo
A su original tiniebla y vuestro imperio
(Fin de mi presente viaje), y de nuevo
Plante allí la enseña de la Noche anciana;
Vuestra toda la ventaja, mía la venganza».
Así Satán; y a él así el viejo Anarca[135]
Con discurso vacilante y rostro trémulo
Le respondió: «Extranjero, te conozco; sé que eres
Ese gran Caudillo Angélico que no hace mucho
Se opuso al Rey del Cielo y fue vencido.
Lo vi y oí, pues hueste tan copiosa