El paraíso perdido
El paraíso perdido No escapa silenciosa por la hondura estremecida
Con derrota más derrota, ruina sobre ruina,
Confusión más confundida; y las Puertas del Empíreo
Vertieron a millones sus milicias victoriosas,
Persiguiéndoos. Aquí entre mis fronteras
Tengo residencia, si todo lo que puedo sirve
Para defender lo poco que me queda,
Mutilado siempre aún por riñas intestinas
Que el Cetro cansan de la Noche anciana: el Tártaro
Primero, vuestra cárcel por debajo inmensa;
Ahora Cielo y Tierra, otro mundo suspendido
Por encima de mi Reino, sujetado con cadena áurea
A ese lado del Empíreo que vio caer a tus legiones.
Si ése es tu camino, el final no queda lejos;
Tanto más cercano así el peligro. Ve y suerte.
Ruina, merma, estrago son mi premio».
Cesó. No se detuvo Satanás a replicar,
Sino contento, pues su mar tendría orilla pronto,
Con presteza renovada y frescas fuerzas,
Salta arriba cual pirámide de fuego,
Al bravio espacio, y a través del choque
De elementos en contienda rodeándolo