El paraíso perdido
El paraíso perdido Y esos otros que queriendo asegurarse el Paraíso
Al morir vistieron hábitos de dominico,
O de franciscanos disfrazados aun colarse pretendieron.
Pasan éstos los planetas siete, y las fijas pasan[162],
Y esa esfera cristalina con balanza[163] que calibra
La famosa oscilación, y el primer moviente pasan;
Y san Pedro ahora en la celeste portezuela
Parece con sus llaves aguardarlos, y ahora inician
El ascenso de la empírea escala, cuando ¡mira!
Vientos fieros de través, de cada costa,
Los empujan diez mil leguas reviradas
Por atmósfera remota: pueden verse entonces
Hábitos, cogullas y capuces y esos que los visten
Rotos en jirones aventados; y reliquias, cuentas[164],
Indulgencias, y perdones, bulas y dispensas,
Hechos juerga de los vientos: todo en torbellino
El perfil trasero[165] salta de este mundo y vuela lejos,
A un limbo largo y ancho, que llamaron luego