El paraíso perdido
El paraíso perdido De desnuda majestad, Señores parecían de todo
Y dignos parecían, pues en sus deíficas figuras
La imagen destellaba del Creador glorioso,
La Verdad, Sabiduría, Santidad severa y pura,
Severa mas fundada en genuina libertad filial;
De ahí la genuina autoridad humana; si bien
No iguales, pues su sexo parecía desigual:
Para la contemplación y el valor formado él,
Ella para la ternura y dulce gracia bella;
Él sólo para Dios, mas ella para Dios en él:
Su hermosa frente ancha y ojo ilustre declarábanlo
Absoluto Dueño, y bucles de jacinto alrededor
De sus partidos aladares le caían viriles
Y arracimados, no debajo de sus hombros anchos.
Ella como un velo más allá de la cintura esbelta
Sus guedejas áureas portaba sin adorno,
Sueltas, mas con ondas caprichosas
Cual las vides rizan sus zarcillos, que implicaba
Sujeción, si bien pedida con gentil dominio,
Y por ella dada, y por él bien recibida:
Dada con sencilla sumisión, modesto orgullo
Y amorosa, dulce, reluctante dilación.