El paraíso perdido
El paraíso perdido «¡Oh Infierno! ¿Qué ven mis ojos con dolor?
Al lugar de nuestra gloria alzadas
Criaturas de otro molde, terrenales puede,
No Espíritus, mas a los fúlgidos Espíritus celestes
No tan inferiores; y mi mente los persigue
Con asombro, y podría amarlos, tanto brilla
En ellos la divina semejanza y gracia tal
Vertió la mano que los hizo en su figura.
Ah gentil pareja, poco imagináis lo cerca
Que estáis del cambio, cuando toda esta dicha
Evaporándose os librará al lamento,
Más lamento cuanto más gustéis del gozo ahora;
Par feliz, mas para tan feliz continuidad
Mal protegido, y esta alta plaza, cielo vuestro,
Mal vallada para impedir el Cielo entrada
A enemigo como éste; mas no adversario adrede,
Pues podría aun apiadarme, tan perdidos,
Aunque piedad no os tenga: alianza vuestra busco
Y recíproca amistad, tan fuerte, tan afín,
Que con vosotros moraré, o conmigo desde ahora
Ella y tú; acaso mi morada no complazca,
Como este Paraíso, vuestro gusto: mas tomadla,
Obra es del Hacedor; él me la dio, e igualmente
Liberal la otorgo yo; descerrará el Infierno
Para recibiros, sus Portales más inmensos