El paraíso perdido
El paraíso perdido Hecho al yugo, tires de sus ruedas triunfadoras
Por la ruta de los Cielos que los astros pavimentan».
Al hablar así, el angélico escuadrón brillante
Se tornaba rojo fuego y afilaban las falanges
Sus lunados cuernos, empezando a rodearlo
Con las lanzas enristradas, tan compactas
Cual trigal de Ceres ya maduro que acamase
Sus espigas aristadas hacia el lado que los vientos
Les obligan; el labriego ansioso las observa:
Teme que en la era sus gavillas promisorias
No resulten más que broza. Alerta en cambio Satanás
Y recabando toda su pujanza, se mostró expandido,
Como el Atlas inmutable o Tenerife:
Su estatura toca el cielo, y su cresta
El Horror la empluma; y no faltaba al puño
Lo que lanza parecía y aun escudo: gestas portentosas
Ahí siguieran, y no sólo el Paraíso
En esta conmoción, sino la cúpula estelar
Del cielo acaso, y elementos al completo
Al fin se hicieran ruina, desgajados y partidos
Con la furia del conflicto, si el Eterno pronto,