El paraíso perdido
El paraíso perdido »Sabe, pues, que tras caer del Cielo Lucifer[252]
(Este nombre dale, más brillante un día
Entre los Ángeles que esa estrella entre los astros)
Con sus fúlgidas legiones a través de los abismos
Hasta su lugar y retornar el magno Hijo
Victorioso con sus Santos, el Omnipotente
Eterno Padre desde el Trono contempló
Su multitud y al Hijo le habló así:
»“Por fin ha caído el envidioso, que creyó
Rebeldes como él a todos y, con su asistencia,
Esta excelsa fortaleza inaccesible, el sitial
De la Deidad Suprema, desposeyéndonos,
Confió en arrebatarnos y al engaño
A muchos arrastró, que ya no están aquí.
La inmensa mayoría se mantiene, veo,
En sus puestos: populoso aún retiene el Cielo
Número bastante para henchir sus reinos,
Aunque vastos, y acudir a este alto Templo
Con servicio conveniente y solemnes ritos.
Mas por que no se goce del perjuicio
Ya causado, habiendo despoblado el Cielo
(Con lo que creyó dañarme), puedo reparar
El detrimento —si es tal perder a esos