El paraíso perdido
El paraíso perdido Difuso hasta la última convexidad
De este ruedo grande: partición segura y firme
Que las aguas de debajo de las aguas superiores
Parte: pues, así como la tierra, Dios el Mundo
Sobre calmas aguas circunfusas erigió, en un ancho
Cristalino océano, y el ruidoso desgobierno
Del Caos puso lejos, pues los rábidos extremos,
Si contiguos, bien podían perturbar entera la estructura:
Y cielo así llamó al firmamento; y de la tarde,
La mañana, el Coro celebró el Segundo Día.
»La tierra estaba ya formada, mas del seno todavía
De las aguas, inmaduro embrión latente,
No surgía; sobre el rostro todo de la tierra
Vasto océano fluía, aunque no ocioso: con su cálido
Humor prolífico su globo entero temperaba
Fermentando a la Gran Madre, por que concibiese,
Y saciándola de genésico rocío. Y Dios dijo:
“Únanse las aguas bajo el cielo ahora
En sólo un sitio y que surja suelo seco”.
Y al instante las montañas formidables
Emergieron y desnudos, anchos lomos elevaron