El paraíso perdido

El paraíso perdido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Hombre como juez del hombre despeñado».

Así habló el Padre y desplegando fúlgida

Su gloria hacia la diestra, en el Hijo

La Deidad brilló sin velos: éste, en plenitud

De resplandor, a todo el Padre expresa

Manifiesto y divinamente dice dulce:

«Padre Eterno, tú eres quien decreta;

Yo, en el Cielo o Tierra, tu suprema voluntad

Realizo, por que tú en mí, tu Hijo bien amado,

Estés por siempre complacido. Iré a juzgar

Allí en la Tierra a estos pecadores; pero sabes tú

Que, sea el juez quien sea, lo peor en mí caerá

Cuando llegue el tiempo; tal mi compromiso

En tu presencia y —pues no he de arrepentirme—

Esto puedo por derecho: mitigarles su condena

Derivada en mí; así, de tal manera templaré

Justicia con merced, que queden ambas

Satisfechas, plenamente, y tú aplacado.

Séquito o escolta no hacen falta, donde nadie

Al juicio asistirá, excepto los juzgados,

Esos dos; mejor ausente, el tercero es condenado

Y convicto por huida, a toda ley rebelde:

Pues proceso la Serpiente no merece»[287].

Dicho esto, del sitial radiante se levanta


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker