El paraíso perdido
El paraíso perdido Contra el Trono y Monarquía del Señor
Prendió en los Cielos guerra impía, batalla fatua,
Con vano intento. Lo abatió el Poder Irresistible,
Despeñándolo en flamígero trastorno desde el éter
Con horrenda ruina[59] y ardimiento
Hasta la insondable perdición, que allí morase
En cadenas de adamanto y combustión penal
Quien al Omnipotente osó retar en armas.
Nueve veces[60] el espacio que computa día y noche
Para el hombre, él con su hórrida caterva
Yació vencido, revolcándose en el ígneo Abismo
Aturdido aunque inmortal: mas su destino
Lo reserva para cólera mayor, pues la idea ahora
De la dicha malograda y perdurable daño
Lo atormenta. Sus funestos ojos mueve alrededor,
Testimonios de aflicción inmensa y desconsuelo
Mas también tenaz orgullo y odio férreo:
De una vez, con vista angélica contempla
El lóbrego escenario, arrasado y feroz,
Prisión monstruosa toda ella alrededor
Como un gran horno ardiendo, mas con llamas