El paraíso perdido
El paraíso perdido Que violentas suben. Y ahora densas las alturas
Quedan, como negro techo; cae la lluvia luego
Impetuosa y prosigue hasta que la tierra toda
Se sumerge. Mas flotante se mantuvo el barco,
Elevándolo las aguas y, segura la afilada proa,
Cabalgó las olas oscilando. Toda otra superficie
El diluvio la cubrió, y aquéllos con sus pompas
Hondos bajo el agua callan. El mar al mar cubrió,
Un mar sin costas; y en las casas palaciales
Donde poco atrás reinara lujo, monstruos del océano
Se apriscan y paren. De los hombres numerosos,
Sólo lo embarcado en la parca nave a la deriva[368].
Cómo te doliste entonces, oh Adán, al ver
El fin de tu progenie entera, un final tan triste,
La extinción. Diluvio diferente a ti,
De lágrimas diluvio y de tristeza a ti te ahogó,
Hundiéndote con tus retoños; hasta que gentil te alzó
Por fin el Ángel y tus propios pies te soportaron,