El paraíso perdido
El paraíso perdido Por ello lo que sigue he de relatártelo:
Tú presta la atención debida y oye bien.
Esta nueva cepa humana, mientras sea escasa
Y el pavor del juicio acontecido siga fresco
En las mentes de los hombres, temerosos del Señor,
Con cierto miramiento de lo justo y de lo injusto
Vivirán sus vidas, propagándose veloces,
Cultivando el suelo y logrando prósperas cosechas,
Grano, aceite y vino; y de boyada o los rebaños
A menudo ofrendarán cordero, buey o choto
Con copiosas libaciones, y en sagradas fiestas
Pasarán sus días de deleite inmaculado y morarán
En paz por tribus y familias, largo tiempo,
Bajo el orden paternal; hasta que uno surja
De ambicioso corazón, que no contento
Con la ecuánime igualdad, estado fraternal,
Asumirá, usurpador, dominio inmerecido
Sobre sus hermanos, extrañando por completo
De la Tierra la concordia y orden natural,
Cazando (hombres, que no bestias, su deporte)
Con celadas y con guerra a quien rehúse
Someterse a su tiránica opresión:
Cual poderoso cazador se mostrará así pues