El paraíso perdido
El paraíso perdido [148] Milton o, mejor dicho, el Dios del Paraíso perdido sólo es capaz de concebir aquí dos posibilidades de comportamiento legítimo del ser humano: el determinismo natural, por el que la voluntad y razón humana serían pasivas y obedecerían a la necesidad (v. 110); o bien, el condicionamiento divino, por el que el ser humano es (supuestamente) libre sólo (paradójicamente) para obedecer a Dios. La tercera posibilidad, la de una libertad al margen del determinismo natural y del condicionamiento divino, una libertad plena del ser humano para explorar todas las posibilidades inherentes a su modo de existen cía en un universo creado a la medida de esa libertad, es algo que este Dios no es capaz de imaginar siquiera. De ahí que el discurso de este Dios sea el de la obediencia, mientras que el de Satán sea el de la libertad. Milton era un cristiano fiel a sus creencias; pero Milton era también un republicano convencido que luchó como nadie por las libertades individuales. Esta sección, por tanto, está en el centro de la problemática sobre el sentido del Paraíso perdido. <<
[149] cual de números sin número: o dicho sin poner de relieve la (aparente) paradoja a efectos poéticos, «cual de congregación innumerable». <<