El paraíso perdido
El paraíso perdido [212] La fortuna que es bien libre de querer. / Dejada a su libre voluntad: su voluntad que, libre: nótese que Milton inserta tres veces la palabra will («querer, voluntad») en esta frase; la dilogía entre la primera inserción y las otras dos no puede mantenerse en español, sin embargo, sí conservamos el carácter verbal de la primera. <<
[213] Ardores Celestiales: un modo miltónico de llamar a los ángeles. <<
[214] Las Cicladas forman un archipiélago en el mar Egeo de unas treinta islas, con la isla sagrada de Delos en el centro y el resto formando un círculo alrededor (de ahí el nombre). La isla también griega de Samos está al noreste de las Cicladas. <<
[215] De acuerdo con Ovidio (Metamorfosis, XV, vv. 391-407) sólo existe un fénix en cada era, que vive quinientos años alimentándose de gotas de incienso y savia de cardamomo; al cabo de ese periodo, forma un nido en la copa de una palmera con cortezas aromáticas de casia, nardo, cinamomo y mirra, y expira entre perfumes. De sus cenizas surge otro fénix que, en cuanto puede transportar cargas volando, lleva los restos mortales de su «padre» a Heliópolis, la ciudad egipcia dedicada al dios Sol, que en el renacimiento se confundía con Tebas. <<
[216] El hijo de Maya es Hermes (Mercurio), mensajero de los dioses. <<