El paraíso perdido
El paraíso perdido [279] El jardín en que Salomón, el Rey Sapiente, retozaba con su esposa egipcia, que era hija del faraón (cf. 1 Reyes 3:1 y Cantar de los Cantares 6:2). Las palabras sapiente (sapient) y sapiencia (sapience) derivan del verbo latino sapere, que al igual que el castellano saber, significa tanto «tener sabor» como «tener conocimiento de algo». Esta relación entre «sabor» y «sapiencia» a través, por una parte, de su origen etimológico común y, por la otra, del elemento mítico representado por el fruto del Árbol de la Ciencia, se vuelve especialmente importante en el «Libro IX» del Paraíso perdido, en el que se produce la Caída por culpa de un «sabor» (el de fruto prohibido) que parece prometer cierta forma de «sapiencia». Contra el tras fondo de esta Caída de los padres de la humanidad, la sapiencia del también caído Salomón sugiere aquí la sensualidad de este rey, que le hizo traicionar a su dios inclinándose hacia el paganismo de sus esposas extranjeras. <<
[280] Cadmo, hijo de Agenor y fundador de Cadmea (Tebas) y su esposa Hermione (o Harmonía) fueron convertidos en serpientes por Zeus y transportados a los Campos Elíseos (cf. Apolodoro, Biblioteca, III, 4 y Ovidio, Metamorfosis, IV, vv. 563-603). <<