El paraíso perdido
El paraíso perdido Pasado o presente, pudo haber temido
Que una coalición de Dioses como ésta
Fuese nunca vulnerable a la derrota?
Pues ¿quién puede aún creer, tras tanta pérdida,
Que todas estas tropas poderosas, cuyo exilio
Evacuó los Cielos, no remontarán de nuevo
Por sí mismas, retomando su sede natalicia?
En cuanto a mí, testigos las legiones todas del Empíreo,
Si consejos diferentes o peligros que eludiera
Malograron nuestras ansias. No, sino que ese
Que en los Cielos reina soberano, hasta entonces
Confiado ocupara el Trono, sostenido por antigua fama,
O costumbre o beneplácito, y su regio estado
Exhibía sin recato, pero no su fortaleza,
Y ello indujo nuestro intento y produjo nuestra pérdida.
Ahora conocemos su poder; también el nuestro,
Y no provocaremos ni habremos de temer,
Si provocada, nueva guerra; es mejor
Obrar ocultamente, por perfidia o fraude,
Lo que no logró la fuerza: que al final podamos
Demostrarle a aquél que quien se impone
Por la fuerza vence a su enemigo sólo a medias.
Puede que el espacio geste nuevos mundos;