El paraíso perdido
El paraíso perdido Donde Ángeles cetrados[99] ostentaban residencia
Y moraban como Príncipes, a los que el Rey Supremo
Exaltara a tal poder y diera el mando,
Acorde con su rango, de las fúlgidas milicias.
Fue su nombre pronunciado y adorado
En la antigua Grecia; en tierra ausonia
Lo llamaron Mulciber; y su caída del Empíreo
Fabularon, arrojado por el iracundo Jove
Más allá de las murallas cristalinas: desde el alba
Él cayó hasta el mediodía, hasta el fresco atardecer,
Todo un día de verano; y con el Sol poniente
Se despeñó del zénit como meteorito,
Dando en Lemnos, isla del Egeo[100]: esto cuentan,
Engañados; pues aquél con su rebelde tropa
Declinara mucho antes; y de nada entonces le sirvieran
Sus soberbias torres en el Cielo; ni escapó tampoco
Por sus máquinas, sino que fue arrojado de cabeza,
Con su industriosa panda, a construir en el Infierno.