El paraíso perdido
El paraíso perdido Sus figuras redujeron gigantescas y cupieron amplios,
Aunque incontables todavía, en la cámara
De aquella corte inférnea. Mas muy adentro,
Y en sus propias dimensiones soberanas,
Los Seráficos Señores y los Querubines
En cónclave secreto y apartado se reunieron:
Un millar de Semidioses en sitiales áureos,
En lugar repleto. Tras silencio breve entonces,
Y leída la proclama, comenzó el debate.