Paraiso perdido
Paraiso perdido Más difícil y arriesgado que el de Argos[136] al cruzar
El Bosforo entre rocas contrincantes;
O cuando Ulises a babor Caribdis eludía
Y al otro lado un remolino amenazaba.
De este modo, con aprieto y denuedo cruel
Marchaba, con aprieto y denuedo él;
Mas una vez pasó, muy poco tras caer el hombre,
¡Rara Alteración! Pecado y Muerte rápido
Siguiéndole los pasos —tal la voluntad del Cielo—,
Construyeron un camino ancho y claro
Sobre el fosco Abismo, cuya hirviente sima
Mansa soportó tal puente de largura formidable,
Desde los Infiernos hasta el Orbe más remoto
De este Mundo frágil: los Espíritus protervos
Lo atraviesan sin penuria de un extremo al otro
Para seducir o castigar a los mortales, salvo a quien
Dios y buenos Ángeles, por gracia privativa, guardan.
Mas por fin ahora, el sagrado influjo