Paraiso perdido
Paraiso perdido ¡Qué distinto este lugar del que cayeron!
Allí a sus compañeros de desplome, al albur
De oleadas, remolinos, tempestuoso fuego,
Pronto los distingue y, revolviéndose a su lado,
A uno próximo en poder y próximo también en crimen,
Conocido luego en Palestina y llamado
Belcebú[63]. A él el Archienemigo[64]
(En el Cielo ya llamado Satanás) con verbo bravo,
Rompiendo el hórrido silencio dijo:
«Si tú eres él —¡mas cuán caído!, qué distinto
De él, quien en los Reinos de la Luz felices,
De trascendente resplandor vestido, superabas en fulgor,
Aun fulgentes, a legiones—, al que mutuo pacto,
Aunada mente y persuasiones, misma esperanza
Y riesgo en la gloriosa empresa
Me unió una vez y al que ahora me une la miseria
En ruina idéntica: ya ves qué pozo,
De qué altura hemos caído; tan potente ha resultado