Paraiso perdido
Paraiso perdido Apenas tu Hijo Único y muy amado
Te sintió reacio a condenar al hombre, frágil,
Con igual rigor, sino inclinado más a la piedad[153],
A fin de aplacar tu ira y de zanjar la riña
De Merced y de Justicia que en tu rostro discernÃa,
Indiferente al Gozo en que moraba,
Tu segundo, se ofreció a morir en expiación
De la ofensa humana. ¡Oh amor inigualable!
¡Oh amor inconcebible salvo si es Divino!
¡Salve Hijo de Dios, Salvador del Hombre!
Será tu Nombre el tema fértil de mi Canto,
Siempre ya, y jamás tu loa olvidará mi arpa
Ni del loor se apartará del Padre.
Asà en el Cielo, por encima de la astral esfera,
Sus felices horas en delicias empleaban y en himnodias.
Mientras, por el firme globo opaco
Del redondo mundo este, cuyo cÃrculo primero
AÃsla los brillantes orbes inferiores
Del Caos y la irrupción de la Tiniebla antigua,
Satanás, tras descender, camina: globo parecÃa