Paraiso perdido
Paraiso perdido Desde entonces; mas región desierta ahora e inviolada;
Todo este oscuro globo el Demonio halló al pasar,
Y mucho caminó, hasta que un destello al fin
De luz amaneciente a prisa atrae
Su paso exhausto; y columbra, muy distante,
Ascendiendo grado a grado espléndida,
Hasta el muro de los Cielos, Estructura alta,
En cuya cima, pero mucho más magnífica,
Se veía obra regia, parecida a puerta de palacio,
Con su frontispicio de diamante y oro
Embellecida: una densidad de gemas cintilantes
El Portal prendía; en la Tierra inimitable
Por maqueta o por lápiz adumbrante.
La Escala era como aquella donde vio Jacob
Los Ángeles subir y descender, falanges
De los fúlgidos Guardianes, cuando huía de Esaú
A Padán-Aram, en campos de Luz,
Soñando por la noche bajo las estrellas,
Y al despertar clamó: «La Puerta es de los Cielos»[166].
Cada tramo encarnaba su misterio; y no siempre
Estaba allí, sino que a veces la retraía el Cielo,