Paraiso perdido
Paraiso perdido Invisible, y fluía abajo un mar brillante,
De jaspe o perla líquida, por donde luego
Arribaron navegando hombres de la Tierra,
Ya soplándoles los Ángeles las velas, o volando en rapto
Sobre el lago con sus carros de corceles ígneos.
La escalera fue bajada entonces, por tentar quizá
Al Demonio con ascenso fácil, o agravar
Su triste apartamiento de las Puertas de la Dicha.
Frente a ellas por debajo, se abría,
Justo por encima del sereno Paraíso,
Un pasaje de bajada al Mundo, un pasaje ancho,
Mucho más que aquél de tiempos venideros
Al Monte de Sión y, aunque éste fue grandioso,
A la Tierra Prometida, que tanto amaba Dios;
Aquél, a fin de visitar las tribus prósperas
Portándoles mandatos de lo alto, lo cruzaban
Ángeles frecuentes de ida y vuelta, y su ojo alerta,
Desde Páneas, la fuente del Jordán,
Hasta Berseba[167], donde Tierra Santa
Toca Egipto y la costa arábiga: