Paraiso perdido
Paraiso perdido Y el resto en círculo amuralla este universo.
Mira abajo el globo aquel que, de este lado,
Brilla con la luz refleja de esta fuente: ese sitio
Es la Tierra, la mansión del hombre; esa luz su día,
Pues sin ella, como al otro hemisferio,
La noche lo invadiría, si bien la Luna próxima
(Así se llama aquella hermosa estrella opuesta)
Trae ayuda a tiempo, y en su ciclo mensual,
Ya termine o se renueve en el cielo medio,
Con luz prestada desde aquí su faz triforme[174]
Llena y la vacía a fin de iluminar la Tierra
Y en su pálido dominio coartar la noche.
Ese punto que señalo es el Paraíso,
De Adán morada; esas sombras altas, su cobijo.
Tu camino es bien directo, a mí el mío me reclama».
Dicho esto se tornó y Satán, postrándose
—Así a un Ángel superior en el Empíreo,
Donde honor y reverencia nadie omite—
Despidiose y hacia el margen de la Tierra abajo,