Paraiso perdido
Paraiso perdido Cuanto más parece exceso lo que aquí te trajo
De Mansión Empírea, y en solitario,
Para ser testigo con tus propios ojos
De lo que a otros en el Cielo basta la noticia.
Pues gloriosas en efecto son sus obras,
Place conocerlas y más aún guardarlas
Para siempre en la memoria con deleite;
Mas ¿qué mente creada puede comprender
Su número, o la sabiduría infinita
Que las alumbró velando sus profundas causas?
Yo vi cuando su Palabra esta Masa informe,
Molde material del mundo este, unificó:
La Confusión oyó su voz y el ruido fiero
Fue domado, confinada la infinita vastedad;
Habló de nuevo y la tiniebla huyó,
Brilló la Luz, surgió el orden del desorden:
Rápidos volaron los pesados elementos
Cada uno a su región, el aire, fuego, tierra, agua,
Y esta etérea quintaesencia de los Cielos
Ascendió, animada, en varias formas,
Que rodaban orbitales y estrellas se tornaron,
Incontables, como ves, y cual se mueven:
Cada una tiene su lugar prescrito, su trazado cada una;