Paraiso perdido
Paraiso perdido Gestas, al perpetuo Rey del Cielo apeligraste
Y pusiste a prueba su alta Hegemonía,
Ya ostentada por la fuerza, azar, o sino:
Muy bien veo y lamento el desenlace cruel
Que, con derrota triste y descalabro vil,
Nos hurta el Cielo; y toda esta hueste poderosa
Despeñada a tan horrible destrucción,
Tanta como Dioses, como Esencias Celestiales
Puedan padecer: pues mente y espíritu persisten
Invencibles y el vigor retorna pronto,
A pesar de toda nuestra gloria extinta y el feliz estado
Aquí enterrado en suplicio interminable.
¿Mas qué, si nuestro vencedor (al que ahora
Por fuerza creo omnipotente, pues no menos
Que uno así habría aplastado a nuestras fuerzas)
Nos ha dejado enteros el espíritu y el nervio
A fin de soportar crecido sufrimiento
Complaciendo de tal modo a su ira vengadora,
O por hacerle más servicio como esclavos
(Prerrogativa bélica), sean los que sean sus asuntos
Aquí, en el centro del Infierno, trabajando ya entre llamas