Paraiso perdido
Paraiso perdido Más gozoso, y la sed y el apetito saludables
Más amables, a cenar los frutos se aprestaron,
Frutos nectarinos, que las ramas complacientes
Les rendían, sin tener que levantarse
Del ribazo que afelpaban flores damasquinas:
La sabrosa pulpa masticaron y con la corteza,
Mientras hubo sed, bebieron de las aguas rebosantes.
No faltó gentil discurso, ni sonrisas tiernas,
Ni caricias juveniles, como es propio
De pareja bella unida en vínculo nupcial,
Y a solas. Y alrededor jugando retozaba
Toda bestia terrenal, salvaje luego, de cualquier región
En páramo o foresta, bosque o cubil;
Travieso el león se encabritaba y en su zarpa
Acunaba al choto; tigres, osos, linces, pardos[195]
Trebejaban ante ellos; torpe el elefante,
Para darles alegría se afanaba todo él
Rizando la flexible trompa; cerca la serpiente artera,
Insinuante, con cordel gordiano entretejía
Su trenzada danza y ofrecía, de fatal astucia,