Paraiso perdido
Paraiso perdido Inadvertida prueba; otros en la yerba
Se tendían y de pasto ahitos observaban sólo,
O rumiando se marchaban a acostarse; pues el Sol
Poniente con carrera prona ya avanzaba
Hacia Islas del Océano y, en la escala ascendente
De los cielos, astros ya surgían nocturnales.
Mas Satán mirando todavía, como antes,
Por fin triste el habla recobró:
«¡Oh Infierno! ¿Qué ven mis ojos con dolor?
Al lugar de nuestra gloria alzadas
Criaturas de otro molde, terrenales puede,
No Espíritus, mas a los fúlgidos Espíritus celestes
No tan inferiores; y mi mente los persigue
Con asombro, y podría amarlos, tanto brilla
En ellos la divina semejanza y gracia tal
Vertió la mano que los hizo en su figura.
Ah gentil pareja, poco imagináis lo cerca
Que estáis del cambio, cuando toda esta dicha
Evaporándose os librará al lamento,
Más lamento cuanto más gustéis del gozo ahora;
Par feliz, mas para tan feliz continuidad