Paraiso perdido
Paraiso perdido Ésos su carrera concluirán, en torno de la Tierra,
Mañana por la tarde, yendo de un país por turno
A otro, aunque a naciones que aún no existen:
Para darles preparada luz se ponen y levantan,
Que la entera oscuridad no recobre por la noche
Su pasada posesión y extinga toda vida
En la natura y en las cosas. Estos fuegos dóciles
No sólo las alumbran: con calor amable
De influencia varia, templan y fomentan,
Nutren o moderan, o derraman parte
De su astral virtud en todas las especies
De la Tierra, que así la perfección mejor reciben
Del rayo más potente de este Sol.
Así, aunque ignorados en la noche honda,
Su brillar no es vano y, aun si faltase el hombre,
Público tendría el cielo y Dios sus alabanzas,
Seres espirituales a millones vagan por la Tierra
Inadvertidos, ya velemos, ya durmamos.
Todos ellos con perpetua loa Sus obras miran