Paraiso perdido
Paraiso perdido Prendedlo, pues, allí donde lo halléis y aquí portadlo».
Dicho esto, al frente parte de sus huestes fúlgidas,
Cegando a la Luna; mas aquéllos recto fueron al refugio,
Rastreando a quien buscaban: lo hallaron
En cuclillas como sapo, junto al oído de Eva,
Viendo con su ciencia demoníaca de llegarle
A los órganos del fantaseo y fraguar en ellos
Ilusiones caprichosas, fantasmagorías, sueños;
O, si instilando algún veneno, enturbiar podía
Los espíritus vitales que germinan de la sangre pura
Como hálitos gentiles de los puros ríos, e inspirarle
Cuando menos bruscos, alterados pensamientos,
Vanas esperanzas, vanos fines, ansias desmedidas
Bien infladas de altivez, que gesta orgullo.
Ithuriel a éste, pues, en trance tal lo roza
Con su lanza, porque no hay falsía que resista
Toque de celeste temple; al contrario, vuelve