Paraiso perdido
Paraiso perdido Ángel insultante, bien lo sabes: fui tu azote
En la batalla cuando en tu ayuda raudo
Vino el Trueno en andanadas restallantes
A auxiliar tu lanza, no temida sin aquél.
Mas aún tus palabras al azar, igual que antes,
Manifiestan tu ignorancia sobre qué compete,
Tras difíciles reveses y fallidos golpes,
A caudillo fiel: no arriesgarlo todo
Por caminos de peligro sin probarlo él mismo.
Y por tanto fui el primero en emprender
El vuelo por el desolado Abismo y espiar
El nuevo Mundo, que aun en el Infierno
Tiene fama, esperando hallar aquí
Mejor morada y mis huestes afligidas
Asentar aquí en la Tierra o en el aire medio,
Aunque para poseerlo haya que probar de nuevo
Lo que tú y tu festivo ejército desafiaréis:
Más fácil os sería servir a vuestro Dios
Allá en los Cielos con himnodias a su Trono
Y a distancias practicadas arrastraros, no luchar».
Mas el angélico Guerrero pronto replicó:
«Dices pero presto te desdices; aseguras al principio